Sola.

La razón por la cual solía estar sola era esa búsqueda interminable de la perfección. Verme en el espejo y pensar: “esto está muy gordo, esto se ve grotesco, esto no es suficientemente plano, esto no es suficientemente grande, mi rostro no es suficientemente bonito”. Siempre buscaba algo más en mí que me hiciera sentir un poco mejor que el día anterior cuando lo único que lograba, en el fondo, era totalmente lo contrario.

Después de tanto tiempo de autodestrucción, no estoy segura de haber sido consciente del daño provocado, de haberme cansado, aburrido, o simplemente entré en un estado de infinita catarsis. Ahora sé que quiero estar bien por alguien más que por mi y creo que es por eso que me inundo de dudas sobre mí misma.

No me gusta cómo soy. Es decir, me gusta pero me gustaría ser un poco más bonita, más delgada, más ligera, más perfecta. Por otra parte, sé que eso se torna fácilmente en una obsesión para mí, o no necesariamente se trata de eso. Simplemente, sé que tengo miedo. Temo porque no quiero sentirme rechazada por él. Temo que se aleje, que mi vida le parezca tan rutinaria, restrictiva y obsesiva que se de cuenta que no soy la persona indicada. Temo porque sé que no podría soportarlo.

No me aterra la soledad. Me aterra tener a alguien que luego se va por mi culpa y porque no me acepta como soy, como quiero y como puedo ser. Me aterra pensar que decidí no estar sola por más tiempo. Decidí deshacerme de mi soledad para compartir mi vida, mis peculiaridades, defectos pero, más virtudes, contigo.

Ahora sólo pienso que la única razón para estar bien eres tú pero aún me pregunto por qué me sigo sintiendo mal y con miedo al pensarlo. Me falta liberarme de tantas ataduras que me he y me han puesto. Debo practicarlo. ¿Quieres ayudarme?

Ayúdame a entender que no te irás, que me cuidarás para no caer; pero mejor, que estarás a mi lado, me tomarás la mano y contarás hasta tres para saltar juntos y volar.

Disculpa mis malas costumbres y malos hábitos. Siempre he querido comerme al mundo y ahora también te quiero comer a tí. Pero de una forma linda, tierna, nada terrenal. Que no tenga nada que ver con los deseos banales del ser humano. Que no involucre la carne y mucho menos, sexo. Quiero, simplemente comerte y que me comas para ser uno mismo y viajar felices eternamente en un derrame de iluminación. Desconectar nuestros hemisferios izquierdos del cerebro para sentirnos físicamente ilimitados. Olvidar dónde empiezas tú y dónde termino yo. Olvidar dónde empiezo yo y dónde terminas tú. Así, infinitamente.

Vine sola a este mundo. Crecí y creí que podría encontrar muchas personas que me acompañen en el camino. Personas que, a su vez, también estaban solas. Unas más, otras menos. Ahora que te encontré, no quiero estar, dormir, vivir ni morir sola. Ya no soy solo yo y mis imperfecciones y rutinas; obsesiones o problemas. No te los quiero cargar, y me cuesta compartirlos. Pero quiero que estés ahí apoyándome para resolverlos.

¿Sola? No más. Ahora sé que tú estabas solo al igual que yo pero, ya no más.

Ya no estamos solos. Estamos juntos.

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