I’m afraid… 

Hace poco más de un año compartí una opinión respecto a una imagen que publicó SmartFit en su cuenta de Facebook relacionada con Día de Muertos y el miedo a la báscula y a la cinta métrica. He aquí la imagen… 


¿Que qué me da más miedo?  | Tahitian Dana

Esta tarde, las lágrimas en ciertos ojos me dijeron: “me da miedo de que caigas en un punto donde ya no haya retorno” ¿te puedo decir algo? No llevo ni una semana entera y ya siento poco a poco cómo voy cayendo. 

Vuelvo a tener horarios, a contar lo que como, a contar calorías, a restringir las grasas, la sal, el azúcar, y no es por mí, “son las reglas”. 

Tengo pavor de que haya sido una decisión estúpida. Tengo pavor de que ya no me quieras cuando baje de peso, porque a este ritmo, es lo único que voy a conseguir. Si bajo de peso, me van a regañar por hacerlo y menos me van a dejar salir, y así siga creciendo el círculo vicioso. 

No tuve oportunidad de contarte un poco más el infierno que es estar dentro. De las pocas personas que ubico, con las que me relaciono y conozco, más de 3 han estado ahí por más de 5 años. Entran y salen, y no todas son unas niñas o mínimo mujeres de mi edad. Hay unas pocas que incluso me doblan la edad. ¿Te imaginas? 

¿Qué tal si a mí me pasa lo mismo? También me han contado de otras que ya no están internadas ahí, sino en un hospital porque ya no son capaces de sobrevivir por sí mismas. Y otras tantas que están encerradas en un psiquiátrico para poder controlar sus medicamentos y su comportamiento. ¿Y si yo termino igual? 

También recuperé algunas imágenes de mi Twitter, compartiré la más representativa. En esa fotografía pesaba 39 kg y quería bajar 4 kg más. Quería pesar MÁXIMO 35 kg y mínimo 30 kg. Y con la dieta y el estilo de vida que me están obligando a llevar, tengo pavor a que me vea nuevamente como en la foto. 


¿Qué hago? ¡No puedo salirme! No me lo permitirían… 

Sólo me queda respirar, fumar para calmarme… No quiero perderme de nuevo, tengo miedo que esta vez, sea para siempre. Sé que te lastima que piense así, sé que te lastima que “me despida” pero, ¿y si ya no regreso? 

Tengo miedo… ¡ayúdame! 

Día 2

Desayuno 

  • 5 trozos (más o menos) de papaya, melón y sandía
  • 1 quesadilla de queso Oaxaca con tortilla de harina integral 
  • 1 clara de huevo revuelta sin aceite ni sal (algunas partes se ven quemadas por la falta de aceite) 
  • Té de manzanilla sin azúcar (guácala)

Colación matutina 

  • Gelatina light (lo sé por el sabor que dejan los edulcorantes en la lengua) 
  • 2 cigarros 

Comida 

  • 1/4 de taza de sopa de verduras (agua caliente con verduras porque no tiene ni sal, ni grasa, ni consomé, saborizante, NADA)
  • 1 pedazo pequeño (demasiado pequeño) de pollo a la parrilla sin aceite ni sal
  • 5 trozos (más o menos) de verduras al vapor: brócoli, zanahoria, chayote y col (guácala la col) 
  • Más gelatina light (un vaso de esos que te dan en las pruebas del supermercado) 

Colación Vespertina 

  • Ensure de vainilla (no me tomo ni la mitad de mi ración, comienzo a creer que soy alérgica porque me causa algo de comezón en la lengua) 
  • 2 cigarros 

Cena 

  • Otra quesadilla 
  • Yogurt natural sin azúcar con 3 trozos de granola 
  • Té de manzanilla sin azúcar 

¿Es real que con esto quieren que me recupere? ¡Pero si antes de entrar aquí comía mucho mejor! De vez en cuando me entraba la necesidad de bajarle a las grasas, comer cosas sin azúcar, tomar mucha agua pero esto es una obsesión. 

La doctora A quiere que, en cuanto esté lista, me haga las pruebas de laboratorio necesarias pero, si todos mis signos vitales están bien y estables, ¿qué necesidad hay? Digo, todo el mundo dice que de vez en cuando es bueno hacerse estudios y análisis para saber cómo estamos pero YO LE TENGO PAVOR A LAS AGUJAS. 

Durante la prueba física de hoy, peso, medidas, IMC, por poco y tuve un ataque de ansiedad por sentirme encerrada en un consultorio médico. ¿Cómo pretenden que logre que me saquen sangre? 

En mi cabeza pasó la posibilidad de hacerme aquella prueba “necesaria” siempre y cuando J estuviera a mi lado. Abrazándome, cuidándome, tomando mi mano y sintiendo su calor y su voz diciendo “mírame, todo estará bien, no pasará nada, yo estoy aquí y jamás te voy a soltar” pero… sigo viajando en mis propias chaquetas mentales que se convierten en cuentos de hadas. 

J si supieras cuánto te extraño y cuánta falta me haces. Y por J me refiero a tu nombre de cariñito, porque para mí siempre serás J, aunque para el mundo seas C.  

Después de mi último cigarro, veo la luna. La veo porque sé que ella te ve también. Le pido que te cuide y te de un beso de mi parte cada que te vea y cada que la veas. 

JTM J* !

Día 1

9:00 am llegamos. Madre se despide con un beso y lágrimas en los ojos. Espera que la próxima vez que nos veamos, reciba a la hija que durante casi 26 años deseó tener. 

Como ya soy “mayor” y además estoy “por voluntad propia” me leen mis derechos. Corrección: me leen las reglas del lugar, los “do’s & don’ts”, horarios, talleres, todo lo necesario para ser una persona diferente al salir de aquí. “No es una carcel” pero necesitamos disciplina. 

Me piden mis cosas de valor, mi cartera, celular (lo voy a conservar conmigo, gracias) “de acuerdo, pero tienes horarios para usarlo” ¡¿QUÉ?! ¡ESO VENÍA EN LAS LETRAS CHIQUITAS! “Como bien sabes, la tecnología hoy en día no es más que una distracción para los jóvenes y siendo ustedes tan vulnerables, también puede ser un factor de alto riesgo para que se confundan más”. ¡YO NO ESTOY CONFUNDIDA! Simplemente ¡NO QUIERO ESTAR ENCERRADA Y AISLADA! “Bien, de acuerdo a tu comportamiento, negociaremos cuánto tiempo y en qué horarios podrás usarlos. Debes estar consciente de que tienes muchos “privilegios” en comparación con las demás chicas” PERO CLARO, YO ESTOY AQUÍ “POR GUSTO” MÁS QUE POR NECESIDAD. Además, no son “privilegios” son obligaciones que tengo que cumplir (ya buscaré la manera de salirme con la mía y convertirlos en privilegios como dicen). 

Me llevan a instalarme en mi nueva habitación. Nada como un par de compañeras para platicar (inserte enojo con ojos al cielo aquí). Afortunadamente, ninguna de las dos tiene permiso para usar una cama superior. Me indican que debo dormir arriba y que por ningún motivo debo cambiar de lugar con mis compañeras. Debo desempacar y correr a terapia de grupo. 

Llego a la sala donde están todas. Se ven tan demacradas, tristes, ojerosas, delgadas y otras se ven muy pasadas de peso. Me piden que me presente como en mi primer día de escuela: “nombre, edad, gustos, pasatiempos, escolaridad y qué espero lograr durante y después de mi estancia en este lugar”. 

¿Qué espero lograr? SUPERAR LAS EXPECTATIVAS DE TODO AQUEL QUE ME CREYÓ INSUFICIENTEMENTE BUENA, DELGADA, BONITA, ETC. 

El tema de hoy es “¿cómo crees que tus padres influyeron para desarrollar tu trastorno alimenticio?” (Buena manera de comenzar). 

Una por una va comentando su experiencia propia, se van compartiendo “el orbe de la palabra” una pelota de peluche que te da el derecho a hablar sin ser interrumpida. ¡Dios! ¿Están seguros de que esto no es una carcel? No. Esto es una casa para locas. 

Todas lloran, todas se deprimen, todas gritan porque sus padres son responsables de su enfermedad. Pero yo no logro sentir mucho, en realidad no siento nada. Sólo que ya me aburrí y quiero salir de aquí, no vine a escuchar dramas de niñitas consentidas que lloran porque sus mamás no sólo no lograron ser bailarinas, gimnastas, artistas, etc. tampoco lograron ser delgadas y obligaron a sus hijas a serlo a como diera lugar. 

Me dicen que es normal, que en lo que me adapto poco a poco tendré confianza para platicar mi situación y confiar en las demás para poder salir juntas. ¡Vaya método! Yo sabía que las personas que pueden ayudarte a salir de esto deben NO estar enfermas. Vamos a la colación matutina y a clase de arte. No tengo mucho que hacer más que avanzar lo más que pueda en mi diario. “Debes elegir a una persona de tu entera confianza, alguien a quien quieras recurrir cuando ya no puedas más y que esa persona no te rechace (espero no haberme equivocado). También llevarás un diario en el cual anotarás tus comidas y tu experiencia para que al final, veas tu propio progreso. Ya tengo un diario, pero es “online”, es mi blog, ¿puedo utilizarlo? (Cruzo los dedos) “está bien, mientras sea con supervisión”. 

Lo único que no pienso compartir son mis comidas. Porque en realidad son asquerosas. No, no es el trastorno el que habla. Soy yo, a la que le gusta el pan con azúcar, el café con azúcar (no stevia), el huevo revuelto con algo y con sal, no sólo las claras, los pancakes con azúcar y miel, no integrales y sin nada encima, y a la que le caga, desde los 8 años (o antes) el ensure. Si me dieran bien de comer, quizá no lo necesitaría. 

Para ser el día 1 me siento mal, nadie me escribe, corro al celular a ver mis notificaciones y nada. Hasta que logro que me lo quiten. “Ya tuviste mucho celular por hoy, mañana si te portas bien, tendrás más tiempo”. 

El día transcurre como un día normal de vacaciones en casa de mis padres. Si sigue así, me volveré loca. La súper ventaja de este lugar: “ya eres mayor, si quieres puedes salir a fumar en tus tiempos libres y de lectura” ¡GRACIAS DIOS! ¡ERES GRANDE! 

La hora de dormir es entre las 10 y 10:30. Como no tengo sueño, decido leer hasta que me lo permiten. Afortunadamente la lectura me relaja y me evita pensar de más. 

Hoy me extendí demasiado con mi primer día. Al igual que con todo, sólo espero acostumbrarme para ir sintetizando ideas, pensamientos, sentimientos y poder compartir una narrativa más amena e interesante. Y como decimos en el escenario: 3ª llamada, ¡Comenzamos!

Claustrofobia

Aún no estoy encerrada y ya comienzo a sentir claustrofobia. ¿Qué me hizo tomar esta decisión? No tener nada que perder ni que ganar, simplemente no tener nada. O será ¿tener todo? Miedo, desesperación, angustia, depresión, ansiedad, adicción… 

Ayer preguntaba: tengo un dolor muy fuerte en el pecho, ¿cómo distingo si es un síntoma fisiológico o un síntoma psicológico? 


Esta noche comparto este “bonito pensamiento” para reflexionar que dice: “Tener anorexia no significa que no comas. Significa que constantemente te consume una voz diciéndote “no eres suficientemente buena””.

Ana & Mia 

Esta noche recuerdo un video con el que me sentía totalmente identificada. No podía encontrar un relato más real y más acertado describiendo el infierno y los demonios que forman parte de los desórdenes alimenticios. Mismos que no siempre se van o que no siempre se pueden o se quieren alejar… Como ahora, como a veces regresan…

Ana & Mia by Ellen West

 

Me siento… Abzurdah

Tal vez esa sea la razón de leer a Cielo por enésima vez; porque cada que la leo, me identifico con ella, regresan a mi mente muchos recuerdos, vuelvo al pasado y me vuelven las ganas inmensas de escribir.

Ojalá haya alguna chica con trastornos alimenticios en estos “tiempos modernos” que aún sienta admiración, empatía o algo por lo que significa Cielo Latini. Ahora, leo blogs, tweets, tumblrs o cualquier red social “nueva” en la que las chicas se expresan. Sigue el “odio” hacia las wannas, pero ahora nadie quiere dar consejos y tips. No porque los necesite, pero me extraña darme cuenta de que la soberbia aumenta.

Hoy en día, conozco Anas y Mias de 50 kg. En esa época, me hubiera muerto antes de “presumirlos”. Ahora, las niñas no toman pastillas, simplemente comen menos de 2000 calorías al día que es lo recomendado por los médicos. ¿En serio?

Ojalá alguien me lea y me haga darme cuenta de que estoy equivocada. De que las cosas son como antes y que realmente sigue existiendo ese culto a la no comida y no chicas que dicen ser anoréxicas pero que no son “presuntuosas” y por eso no permiten que nadie más lo sea, para que nadie más se haga daño.

Cuando tenía mi página en blogger y cuando frecuentaba más twitter, recuerdo haber conocido a varias chicas que me apoyaban, que me decían que era toda una thinspo. Después de 3 años, las cosas cambian demasiado.

A veces me parece que las chicas ya no tienen thinspo, y las que la tienen es cualquier estrellita barata y popular que se mantiene “delgada” con operaciones quirúrjicas. ¿Qué esfuerzo implica esto?

Espero en verdad que haya chicas Ana o Mia que lean esto y que se sientan identificadas o que repudien esta entrada. Nada me agradaría más que seguir en contacto para compartir, comentar, platicar o lo que se les ocurra…

Como en “jueves”…

Si fuera más guapa y un poco más lista, si fuera especial, si fuera de revista tendría el valor…
Tendría el valor de…
Tendría el valor…

Hoy fue una mañana difícil, a pesar de que estaba entusiasmada por ir a mi clase de danza aérea y de levantarme más temprano de lo usual, me costó mucho trabajo salir de casa.

La razón: ese sentimiento nuevamente de no verme bien. De no verme al menos “decente” para salir a la calle acompañada de mi novio.

No sabía qué ropa usar, qué ponerme. Me probé una falda y un short diferentes, ambos solían quedarme grandes hace algún tiempo, ahora me apretaban un poco.
La playera me sacaba lonjas, me la cambié por la más holgada que tengo.

Me maquillé, a pesar de saber que iba a sudar, que no importaba mucho, que es domingo y se vale no maquillarse para descansar la piel.

Me vi al espejo otra vez y no me gustaba, sigo sin gustarme.

Mi amor me dijo con ternura: “¡qué bonita te ves!” Y no lo dijo por hacerme sentir mejor, lo dijo de corazón y porque de verdad lo sentía. Sin embargo, cada que volteaba al espejo sentía lo mismo: “estoy muy fea, estoy muy gorda, la ropa no me queda”.

Ordené mi clóset en busca de unos leggings nuevos que se perdieron por ahí y me percaté de que está lleno de ropa que ya no me queda, que he guardado para cuando baje otra vez de peso. Los únicos pantalones que me quedan en estos momentos están arruinados por pintura y por que se rompieron. Estoy desesperada y angustiada.
Maldita ansiedad.

Ojalá tuviera el valor de quererme como soy en estos momentos, de gustarme físicamente, de poder ser más fuerte y valiente para poder hacer más cosas en danza aérea, pero no lo he logrado.

¿Qué tengo que hacer? ¡No sé qué hacer!
Estoy desesperada porque, a veces, solo cuento con el apoyo del amor de mi vida, pero ni siquiera con ¡mi propio apoyo!

Lo único para lo que quiero tener valor por ahora es para alejar a Ana…

Una cosa a la vez. ¡Déjame en paz Ana!