I think I’m understanding why I feel like this…

Since last week, I’ve been feeling like falling apart. That’s why I decided to stop eating again. Because feeling the pain of hunger is worth for someone like me. Someone who doesn’t worth for anything. Now, Ana is taking control of myself again. I leave my life in your cold arms. Please keep me and protect me up to the bones. Please Ana, take my voice, my willness… I want you to know that I tried so hard and got so far but, in the end it doesn’t even matter…

Since last week, this song got stuck in my head. I didn’t even know the whole lyrics. Now I understand them.

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A letter from someone who’s broken

Writing is always a good idea to take the pain away.
When I write, I feel like I'm lowering down the pressure in my head, in my heart and in my soul. When I feel guilty, I need to write in order to think everything is going to be ok, even though it doesn't.
This week I made a huge decision. I'm trying to be a better person, a better woman, a better human being. All the time I'm always complaining about myself, my weight, my beauty and all my imperfections. That feeling of not being enough for anything, nor for anyone. I need to stop it and start doing something about it.
Somebody told me about suicide. That is a great way to die. Well, I'm sorry for being such a coward and don't doing it in the conventional way.
I stop eating again. Don't think it's a vanity thing. It's because I'm punishing myself because I've been such an asshole.
I think I've just give up. So, I'm doing this in my way.
Please don't think I'm going to be in a bad mood. Think that is part of the consequences I deserve, part of my own punishment.
At the end, think that I'm looking for my own suicide and finally it's going to be perfect.
Finally, I'm going to be perfect.

Now it's time to put on again all the masks because, THE SHOW MUST GO ON…

Sola.

La razón por la cual solía estar sola era esa búsqueda interminable de la perfección. Verme en el espejo y pensar: “esto está muy gordo, esto se ve grotesco, esto no es suficientemente plano, esto no es suficientemente grande, mi rostro no es suficientemente bonito”. Siempre buscaba algo más en mí que me hiciera sentir un poco mejor que el día anterior cuando lo único que lograba, en el fondo, era totalmente lo contrario.

Después de tanto tiempo de autodestrucción, no estoy segura de haber sido consciente del daño provocado, de haberme cansado, aburrido, o simplemente entré en un estado de infinita catarsis. Ahora sé que quiero estar bien por alguien más que por mi y creo que es por eso que me inundo de dudas sobre mí misma.

No me gusta cómo soy. Es decir, me gusta pero me gustaría ser un poco más bonita, más delgada, más ligera, más perfecta. Por otra parte, sé que eso se torna fácilmente en una obsesión para mí, o no necesariamente se trata de eso. Simplemente, sé que tengo miedo. Temo porque no quiero sentirme rechazada por él. Temo que se aleje, que mi vida le parezca tan rutinaria, restrictiva y obsesiva que se de cuenta que no soy la persona indicada. Temo porque sé que no podría soportarlo.

No me aterra la soledad. Me aterra tener a alguien que luego se va por mi culpa y porque no me acepta como soy, como quiero y como puedo ser. Me aterra pensar que decidí no estar sola por más tiempo. Decidí deshacerme de mi soledad para compartir mi vida, mis peculiaridades, defectos pero, más virtudes, contigo.

Ahora sólo pienso que la única razón para estar bien eres tú pero aún me pregunto por qué me sigo sintiendo mal y con miedo al pensarlo. Me falta liberarme de tantas ataduras que me he y me han puesto. Debo practicarlo. ¿Quieres ayudarme?

Ayúdame a entender que no te irás, que me cuidarás para no caer; pero mejor, que estarás a mi lado, me tomarás la mano y contarás hasta tres para saltar juntos y volar.

Disculpa mis malas costumbres y malos hábitos. Siempre he querido comerme al mundo y ahora también te quiero comer a tí. Pero de una forma linda, tierna, nada terrenal. Que no tenga nada que ver con los deseos banales del ser humano. Que no involucre la carne y mucho menos, sexo. Quiero, simplemente comerte y que me comas para ser uno mismo y viajar felices eternamente en un derrame de iluminación. Desconectar nuestros hemisferios izquierdos del cerebro para sentirnos físicamente ilimitados. Olvidar dónde empiezas tú y dónde termino yo. Olvidar dónde empiezo yo y dónde terminas tú. Así, infinitamente.

Vine sola a este mundo. Crecí y creí que podría encontrar muchas personas que me acompañen en el camino. Personas que, a su vez, también estaban solas. Unas más, otras menos. Ahora que te encontré, no quiero estar, dormir, vivir ni morir sola. Ya no soy solo yo y mis imperfecciones y rutinas; obsesiones o problemas. No te los quiero cargar, y me cuesta compartirlos. Pero quiero que estés ahí apoyándome para resolverlos.

¿Sola? No más. Ahora sé que tú estabas solo al igual que yo pero, ya no más.

Ya no estamos solos. Estamos juntos.

Ana.

Así me gusta llamarte. Es tan simple y a la vez tan complejo. Obsesivo. Palíndromo.

Eres el tatuaje más doloroso y horrendo que me he hecho. Aún te tengo miedo. Elegí alejarte pero sé que día a día me buscas y estando a solas, haces de las tuyas. Te lo permito, te consiento demasiado que ya hasta te he tomado cariño. A mi manera.

Visítame cuantas veces quieras. Me gusta jugar contigo, retarte. Ahora hasta presumirte que tengo razones para actuar diferente. No te apoderarás de mí, ya tengo quién lo haga.

Llámame estúpida, te extraño. Extraño lo que me dabas, lo que me diste, lo que me enseñaste. Extraño esa perfección oculta en obsesión. Me pegas dónde más duele. Maldita.

¡DÉJAME EN PAZ! Aún quiero ser perfecta, siempre he querido serlo. Sólo que algunas veces me rindo más rápido que otras y en diferentes maneras.

¿Recuperación? Carajo, no sé si creer en ella o solamente me hago tonta yo sola. Para ser sincera, creo que sigues aquí y seguirás por siempre. Nunca me dejarás. Siempre lo he dicho. Maldito parásito.

¡Deja de atacarme! ¡Deja de aterrarme!

Acepto que sigues aquí, te miro de lejos con miedo o respeto, no lo sé muy bien. Sólo no me lastimes como yo no lo hago a tí. Aún me rijo por algunas de tus reglas para no hacerte enojar, pero no aprietes tanto el nudo con que me ahorcabas en otro tiempo. Me tienes amarrada y si así lo quieres, jamás me soltaré, no lo intentaría con tal de no desatar tu furia, de que no molestes y te sientas ofendida. Co-existamos en paz.

you…forever.

Impotencia.

Recordar día a día que la lucha sigue, que debo ser yo quien debe ser fuerte no sólo para mí misma, también para él. Él me ha aceptado y ha decidido amarme tal cual soy, con defectos y virtudes, con lo que era, soy y seré. Y no le quiero fallar.

Me hace recordar lo que soy o lo que fui, aquellos interminables tormentos diarios, un odio irracional, una obsesión; vuelven cada que alguien tan cercano los siente y, peor aún, me responsabiliza. ¿Qué hacer?

Mantener la calma, aceptar y enfrentar que soy lo suficientemente fuerte para no dejar que me lleve entre la corriente y a la vez, entender que no lo soy tanto como para erradicar el problema. Simplemente, quisiera una vida más tranquila, una familia más unida y comprensiva en la que todos aceptásemos nuestras responsabilidades más que culpas.

Aunque supongo que si no tuviera esta lucha tan constante, probablemente no sería quien soy ahora.

Stay Strong.