A letter from someone who’s broken

Writing is always a good idea to take the pain away.
When I write, I feel like I'm lowering down the pressure in my head, in my heart and in my soul. When I feel guilty, I need to write in order to think everything is going to be ok, even though it doesn't.
This week I made a huge decision. I'm trying to be a better person, a better woman, a better human being. All the time I'm always complaining about myself, my weight, my beauty and all my imperfections. That feeling of not being enough for anything, nor for anyone. I need to stop it and start doing something about it.
Somebody told me about suicide. That is a great way to die. Well, I'm sorry for being such a coward and don't doing it in the conventional way.
I stop eating again. Don't think it's a vanity thing. It's because I'm punishing myself because I've been such an asshole.
I think I've just give up. So, I'm doing this in my way.
Please don't think I'm going to be in a bad mood. Think that is part of the consequences I deserve, part of my own punishment.
At the end, think that I'm looking for my own suicide and finally it's going to be perfect.
Finally, I'm going to be perfect.

Now it's time to put on again all the masks because, THE SHOW MUST GO ON…

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Recovery

“La recuperación es posible, siempre y cuando se cuente con el apoyo adecuado y la disposición de la persona en cuestión”

He escuchado tantas veces esta frase tan ambigua que, a la vez, me es una gran verdad y una mentira absoluta.

He tratado tantas veces de salir, pero me parecen más las veces que caigo. Ahora no quiero que pase otra vez.

Pareciera que las cosas no siempre son lo que se cree y simplemente vamos navegando dormidos, llevados por la corriente natural de la vida. El ciclo de amanecer y despertar de nuevo sin cambio alguno, como hipnotizados por dicha rutina.

Entonces, ¿cuál es la respuesta al gran enigma de la vida? ¿Qué pasaría si un día cualquiera, despertara del trance y me diera cuenta de que todo fue un sueño?

Todo lo que sufrí, todo el dolor, el llanto, las personas a las que lastimé; y al mismo tiempo, todo lo que reí, amé, disfruté, bailé y viví al máximo, no fueron más que producto de mi subconsciente. Una realidad onírica casi imposible de repetir.

Me encuentro con ese dilema. El no poder distinguir entre lo real y lo que aluciné. Incapaz de tomar una decisión sobre cuál es mejor o cuál elegir.

Cada recaída forma parte de eso, pues comparado con la recuperación, a veces me parece más fuerte.

Ha sido un día largo, de esos que quiero que ya terminen.

¿Será real eso de la “recuperación”? ¿O no es más que otro de esos planos oníricos en los que todo está bien?
Mentiras a voces, verdades a medias en una realidad absolutamente individual.

No quiero “recuperarme” porque significaría que “estuve mal”. Simplemente quiero que todo esté bien, no de una manera mediocre y conformista, sino que haya sido como un capítulo más que ha quedado atrás al dar vuelta a la página.

Solamente, quiero estar bien…
Solamente, quiero estar…
Solamente, quiero…
Solamente…
Sola…
Sol…

Sola.

La razón por la cual solía estar sola era esa búsqueda interminable de la perfección. Verme en el espejo y pensar: “esto está muy gordo, esto se ve grotesco, esto no es suficientemente plano, esto no es suficientemente grande, mi rostro no es suficientemente bonito”. Siempre buscaba algo más en mí que me hiciera sentir un poco mejor que el día anterior cuando lo único que lograba, en el fondo, era totalmente lo contrario.

Después de tanto tiempo de autodestrucción, no estoy segura de haber sido consciente del daño provocado, de haberme cansado, aburrido, o simplemente entré en un estado de infinita catarsis. Ahora sé que quiero estar bien por alguien más que por mi y creo que es por eso que me inundo de dudas sobre mí misma.

No me gusta cómo soy. Es decir, me gusta pero me gustaría ser un poco más bonita, más delgada, más ligera, más perfecta. Por otra parte, sé que eso se torna fácilmente en una obsesión para mí, o no necesariamente se trata de eso. Simplemente, sé que tengo miedo. Temo porque no quiero sentirme rechazada por él. Temo que se aleje, que mi vida le parezca tan rutinaria, restrictiva y obsesiva que se de cuenta que no soy la persona indicada. Temo porque sé que no podría soportarlo.

No me aterra la soledad. Me aterra tener a alguien que luego se va por mi culpa y porque no me acepta como soy, como quiero y como puedo ser. Me aterra pensar que decidí no estar sola por más tiempo. Decidí deshacerme de mi soledad para compartir mi vida, mis peculiaridades, defectos pero, más virtudes, contigo.

Ahora sólo pienso que la única razón para estar bien eres tú pero aún me pregunto por qué me sigo sintiendo mal y con miedo al pensarlo. Me falta liberarme de tantas ataduras que me he y me han puesto. Debo practicarlo. ¿Quieres ayudarme?

Ayúdame a entender que no te irás, que me cuidarás para no caer; pero mejor, que estarás a mi lado, me tomarás la mano y contarás hasta tres para saltar juntos y volar.

Disculpa mis malas costumbres y malos hábitos. Siempre he querido comerme al mundo y ahora también te quiero comer a tí. Pero de una forma linda, tierna, nada terrenal. Que no tenga nada que ver con los deseos banales del ser humano. Que no involucre la carne y mucho menos, sexo. Quiero, simplemente comerte y que me comas para ser uno mismo y viajar felices eternamente en un derrame de iluminación. Desconectar nuestros hemisferios izquierdos del cerebro para sentirnos físicamente ilimitados. Olvidar dónde empiezas tú y dónde termino yo. Olvidar dónde empiezo yo y dónde terminas tú. Así, infinitamente.

Vine sola a este mundo. Crecí y creí que podría encontrar muchas personas que me acompañen en el camino. Personas que, a su vez, también estaban solas. Unas más, otras menos. Ahora que te encontré, no quiero estar, dormir, vivir ni morir sola. Ya no soy solo yo y mis imperfecciones y rutinas; obsesiones o problemas. No te los quiero cargar, y me cuesta compartirlos. Pero quiero que estés ahí apoyándome para resolverlos.

¿Sola? No más. Ahora sé que tú estabas solo al igual que yo pero, ya no más.

Ya no estamos solos. Estamos juntos.