Día 1

9:00 am llegamos. Madre se despide con un beso y lágrimas en los ojos. Espera que la próxima vez que nos veamos, reciba a la hija que durante casi 26 años deseó tener. 

Como ya soy “mayor” y además estoy “por voluntad propia” me leen mis derechos. Corrección: me leen las reglas del lugar, los “do’s & don’ts”, horarios, talleres, todo lo necesario para ser una persona diferente al salir de aquí. “No es una carcel” pero necesitamos disciplina. 

Me piden mis cosas de valor, mi cartera, celular (lo voy a conservar conmigo, gracias) “de acuerdo, pero tienes horarios para usarlo” ¡¿QUÉ?! ¡ESO VENÍA EN LAS LETRAS CHIQUITAS! “Como bien sabes, la tecnología hoy en día no es más que una distracción para los jóvenes y siendo ustedes tan vulnerables, también puede ser un factor de alto riesgo para que se confundan más”. ¡YO NO ESTOY CONFUNDIDA! Simplemente ¡NO QUIERO ESTAR ENCERRADA Y AISLADA! “Bien, de acuerdo a tu comportamiento, negociaremos cuánto tiempo y en qué horarios podrás usarlos. Debes estar consciente de que tienes muchos “privilegios” en comparación con las demás chicas” PERO CLARO, YO ESTOY AQUÍ “POR GUSTO” MÁS QUE POR NECESIDAD. Además, no son “privilegios” son obligaciones que tengo que cumplir (ya buscaré la manera de salirme con la mía y convertirlos en privilegios como dicen). 

Me llevan a instalarme en mi nueva habitación. Nada como un par de compañeras para platicar (inserte enojo con ojos al cielo aquí). Afortunadamente, ninguna de las dos tiene permiso para usar una cama superior. Me indican que debo dormir arriba y que por ningún motivo debo cambiar de lugar con mis compañeras. Debo desempacar y correr a terapia de grupo. 

Llego a la sala donde están todas. Se ven tan demacradas, tristes, ojerosas, delgadas y otras se ven muy pasadas de peso. Me piden que me presente como en mi primer día de escuela: “nombre, edad, gustos, pasatiempos, escolaridad y qué espero lograr durante y después de mi estancia en este lugar”. 

¿Qué espero lograr? SUPERAR LAS EXPECTATIVAS DE TODO AQUEL QUE ME CREYÓ INSUFICIENTEMENTE BUENA, DELGADA, BONITA, ETC. 

El tema de hoy es “¿cómo crees que tus padres influyeron para desarrollar tu trastorno alimenticio?” (Buena manera de comenzar). 

Una por una va comentando su experiencia propia, se van compartiendo “el orbe de la palabra” una pelota de peluche que te da el derecho a hablar sin ser interrumpida. ¡Dios! ¿Están seguros de que esto no es una carcel? No. Esto es una casa para locas. 

Todas lloran, todas se deprimen, todas gritan porque sus padres son responsables de su enfermedad. Pero yo no logro sentir mucho, en realidad no siento nada. Sólo que ya me aburrí y quiero salir de aquí, no vine a escuchar dramas de niñitas consentidas que lloran porque sus mamás no sólo no lograron ser bailarinas, gimnastas, artistas, etc. tampoco lograron ser delgadas y obligaron a sus hijas a serlo a como diera lugar. 

Me dicen que es normal, que en lo que me adapto poco a poco tendré confianza para platicar mi situación y confiar en las demás para poder salir juntas. ¡Vaya método! Yo sabía que las personas que pueden ayudarte a salir de esto deben NO estar enfermas. Vamos a la colación matutina y a clase de arte. No tengo mucho que hacer más que avanzar lo más que pueda en mi diario. “Debes elegir a una persona de tu entera confianza, alguien a quien quieras recurrir cuando ya no puedas más y que esa persona no te rechace (espero no haberme equivocado). También llevarás un diario en el cual anotarás tus comidas y tu experiencia para que al final, veas tu propio progreso. Ya tengo un diario, pero es “online”, es mi blog, ¿puedo utilizarlo? (Cruzo los dedos) “está bien, mientras sea con supervisión”. 

Lo único que no pienso compartir son mis comidas. Porque en realidad son asquerosas. No, no es el trastorno el que habla. Soy yo, a la que le gusta el pan con azúcar, el café con azúcar (no stevia), el huevo revuelto con algo y con sal, no sólo las claras, los pancakes con azúcar y miel, no integrales y sin nada encima, y a la que le caga, desde los 8 años (o antes) el ensure. Si me dieran bien de comer, quizá no lo necesitaría. 

Para ser el día 1 me siento mal, nadie me escribe, corro al celular a ver mis notificaciones y nada. Hasta que logro que me lo quiten. “Ya tuviste mucho celular por hoy, mañana si te portas bien, tendrás más tiempo”. 

El día transcurre como un día normal de vacaciones en casa de mis padres. Si sigue así, me volveré loca. La súper ventaja de este lugar: “ya eres mayor, si quieres puedes salir a fumar en tus tiempos libres y de lectura” ¡GRACIAS DIOS! ¡ERES GRANDE! 

La hora de dormir es entre las 10 y 10:30. Como no tengo sueño, decido leer hasta que me lo permiten. Afortunadamente la lectura me relaja y me evita pensar de más. 

Hoy me extendí demasiado con mi primer día. Al igual que con todo, sólo espero acostumbrarme para ir sintetizando ideas, pensamientos, sentimientos y poder compartir una narrativa más amena e interesante. Y como decimos en el escenario: 3ª llamada, ¡Comenzamos!